Medellín entra a la red del Foro Económico Mundial: lo que revela sobre su ecosistema de innovación
El ecosistema de startups de Medellín lleva años consolidándose como uno de los más dinámicos de Colombia y, en general, de América Latina. Pero en las últimas semanas, esa historia ha sumado nuevos capítulos que demuestran que la ciudad no solo mantiene el ritmo, sino que lo está acelerando.
Hoy, Medellín ocupa el puesto #145 en el índice de StartupBlink a nivel global que se mide por ciudades. En Sudamérica se ubica en la quinta posición y, dentro de Colombia, solo Bogotá logra superarla en tamaño y diversidad del ecosistema.
En paralelo, hay señales de que la institucionalidad también está evolucionando. Un ejemplo es el lanzamiento de Pulso Ecosistema CTi, un programa impulsado por la Alcaldía de Medellín y Ruta N que busca medir, con mayor precisión, el desempeño del ecosistema en ciencia, tecnología e innovación.
La iniciativa es bastante relevante y propone datos concretos para que las organizaciones puedan compararse, entender dónde están paradas y tomar decisiones con mayor criterio. Algo de gran importancia en un entorno donde todo cambia demasiado rápido.
A esto se suma otro anuncio importante. Hace apenas unos días Medellín fue incluida en la Red de Ecosistemas de Innovación del Foro Económico Mundial (WEF), un espacio que conecta ciudades de distintas regiones para compartir aprendizajes y promover colaboraciones.
El reconocimiento a Ruta N no es casual. El organismo ha venido cumpliendo un rol clave como articulador, conectando empresas, universidades, sector público y sociedad civil. Esa capacidad de orquestación es, en muchos casos, lo que termina definiendo si un ecosistema realmente despega o no.
Los resultados empiezan a notarse. En el último año, Medellín escaló 17 posiciones en rankings globales y hoy es señalada como el ecosistema de startups con mayor crecimiento en Sudamérica. No es un salto menor, sobre todo si se tiene en cuenta la competencia regional.
Todo esto sugiere que la ciudad todavía tiene margen para seguir creciendo, especialmente si se continúa aprovechando el papel de las universidades, los eventos y la participación activa de emprendedores e inversores.
Universidades impulsan el ecosistema local

Uno de los cambios más interesantes en Medellín tiene que ver con cómo las universidades están entendiendo su rol dentro del ecosistema.
El caso de EAFIT es ilustrativo. En 2021, su presidenta, Claudia Restrepo, detectó que menos del 5% de las startups más relevantes del país tenían fundadores egresados de la institución. Más que un dato, fue una señal de alerta.
El primer paso fue dejar de pensar el emprendimiento como algo exclusivamente académico y empezar a conectarlo con el mundo real. Así nació On.going, un centro de emprendimiento donde se incuban ideas de negocio de impacto y conectan a los actores clave del ecosistema.
Cuatro años después, los resultados empiezan a hablar por sí solos. Cerca de 190 iniciativas han pasado por el centro y alrededor del 40% ya se han convertido en empresas formalizadas.
Además, bajo el liderazgo de Tomás Ríos, se dio un paso más con la creación de U Ventures, un fondo de capital de riesgo enfocado en talento universitario. «De cada mil ideas, quizá cuatro crecen y escalan. Para tener 40 grandes empresas en el futuro, necesitas 10.000 ideas hoy», explicó Ríos en una entrevista.
Eventos que establecen conexiones globales
Otro elemento clave son los espacios de encuentro. Y aquí Medellín también ha sabido aprovechar la popularidad de la que goza la ciudad.
Starter Company es uno de los mejores ejemplos. En 2025 reunió a 13.000 personas de 20 países, junto con cientos de startups y fondos de inversión.
Más allá de las cifras, lo interesante es el enfoque. Según su CEO, Juan Gabriel Arboleda, el éxito ha estado en no copiar modelos de otros ecosistemas, sino en construir algo propio, pensado para la realidad de la región.
También aparecen iniciativas como TECH SPHERE, que reflejan la importancia de la colaboración entre el sector público y privado. El evento, impulsado por Source Meridian, 360 Health Data y la Universidad Pascual Bravo, reúne a perfiles muy distintos alrededor de un mismo tema: cómo aplicar la inteligencia artificial a problemas reales.
Ahí es donde Medellín empieza a diferenciarse. No solo se habla de tecnología, su adopción se está llevando a la práctica.
Al mismo tiempo, la ciudad se beneficia de una tendencia más amplia como el creciente interés de organizaciones internacionales por América Latina. La conferencia Horasis Global Summit 2025, realizada en Brasil, es una muestra de ello.
Con 1.000 ponentes de 50 países, fue el evento más grande en la historia del think tank con sede en Zúrich dirigido por Frank-Jürgen Richter, y confirma que la región está ganando protagonismo en las conversaciones globales sobre innovación.

Un foco en resolver problemas reales
Nada de esto funcionaría sin el tercer componente y, probablemente, el eje del ecosistema: los emprendedores y los inversores.
Un caso concreto es 360 Health Data, compañía que nación en Medellín y trabaja sobre un problema muy específico pero crítico como las barreras idiomáticas en el acceso a información médica.
Su plataforma, Coralia Health, utiliza tecnología para traducir y adaptar contenidos al español, facilitando que profesionales de la salud accedan a información actualizada sin fricciones innecesarias.
Este tipo de soluciones reflejan que quienes están en el territorio entienden mejor dónde están las brechas. Pero para que esas ideas prosperen, el financiamiento sigue siendo clave. Sin iniciativas como U Ventures, muchas de estas apuestas se quedarían en etapas tempranas.
Aun así, la tendencia parece clara. Medellín está logrando algo que no es fácil en esta era como lo es retener talento, atraer inversión y, al mismo tiempo, construir soluciones con impacto real.
Si mantiene ese equilibrio, no sería extraño que en los próximos años siga subiendo posiciones. Y más importante aún, que consolide un ecosistema que no dependa solo del hype, sino de resultados.
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