Social Geek

Social Geek

24 de febrero de 2026

Soberanía digital en la IA: por qué la buena gobernanza es la mejor estrategia para innovar

Detrás de la inteligencia artificial hay una carrera que involucra no solo a quienes desarrollan tecnología sino también a las empresas que la adoptan. Pero más allá de quién desarrolla el modelo más potente, la conversación ahora también se dirige a quién construye el ecosistema más confiable.

Hoy más que nunca, la soberanía digital se ha convertido en un concepto central sobre la capacidad de un país o una región para decidir cómo se desarrollan, entrenan y despliegan las tecnologías que impactan su economía y su democracia.

Pero la soberanía no se logra únicamente con infraestructura o talento. Se construye, sobre todo, con gobernanza.

Gobernar como habilitador, no como control

Existe una narrativa persistente que plantea la regulación como un obstáculo para la innovación. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra lo contrario: la ausencia de reglas claras genera incertidumbre jurídica, temor reputacional y freno a la inversión.

La gobernanza aborda directamente esos riesgos asegurando que la IA pueda desplegarse con confianza. Cuando se aplica correctamente, la gobernanza no es algo que frene la innovación; es la base de una IA escalable, sostenible y segura”, afirma Imran Aftab, CEO y cofundador de 10Pearls.

Desde esa mirada, al escalar sin estándares de calidad de datos, sin trazabilidad en los modelos y sin claridad en la responsabilidad sobre decisiones automatizadas, las organizaciones dudan en llevar la IA del piloto a la operación masiva. La gobernanza reduce esa fricción.

En otras palabras, no se trata de controlar por controlar, sino de generar condiciones para que la innovación ocurra con confianza.

Las principales potencias ya entendieron que la IA es una cuestión estratégica. La Unión Europea avanzó con la Artificial Intelligence Act, estableciendo reglas basadas en niveles de riesgo y priorizando la protección de derechos fundamentales. Estados Unidos ha optado por una aproximación más flexible, apoyada en estándares sectoriales y liderazgo empresarial. China, por su parte, mantiene un modelo de supervisión estatal más centralizado.

Más allá de sus diferencias, todos comparten una premisa de que quien define las reglas define el mercado. En este escenario, la soberanía digital no implica aislamiento, sino capacidad de decisión. Significa poder adaptar estándares globales a realidades locales, proteger datos estratégicos y desarrollar talento propio.

América Latina y la oportunidad estratégica

Para América Latina, la discusión es especialmente relevante. La región depende en gran medida de plataformas y modelos desarrollados en otras latitudes. Sin embargo, también cuenta con talento, ecosistemas emprendedores y mercados digitales en crecimiento.

Proyectos como Latam GPT reflejan una aspiración legítima por construir capacidades propias y entrenar modelos que comprendan los matices culturales y lingüísticos de la región. Pero sin un marco sólido de gobernanza que garantice transparencia en el uso de datos, estándares éticos y supervisión continua, cualquier iniciativa corre el riesgo de perder legitimidad.

Relacionados